Orlando Corzo C.

Un mensaje de Rosa Villanueva nos comunicó de un homenaje a Esther Castañeda Vielakamen que se realizaría el 5 de diciembre en la Feria del Libro. Nos recuerda su deteriorada salud y adjunta el testimonio que Esther escribiera sobre la Escuela de Bibliotecología con ocasión de los 25 años de la Escuela, el año 2006.

Esther menciona en su testimonio a Alonso Estrada, a quien siempre llamó por su primer nombre: Martín; e inmerecidamente también me menciona, por lo que solicito indulgente licencia para recordar a mi amiga Esther en primera persona.
I
El primer recuerdo vivo que tengo de Esther es el día que la conocí. Puedo mencionar la fecha exacta: 24 de mayo de 1982.
Fue el día de mi primera matrícula en la universidad, el semestre 82-I, un momento que se graba en la memoria permanente de todo cachimbo.
Nos reunieron en el salón conocido como Repertorio Bibliográfico y nos indicaron cómo llenar la ficha de matrícula. Esther fue nuestra consejera de matrícula y sonrío recordando que no había llevado lapicero. Ella, que conocía muy bien a los cachimbos como yo, me prestó uno de los varios lapiceros que llevaba consigo.

Esther fue la segunda directora de la Escuela Académico Profesional de Bibliotecología y Ciencias de la Información, el primer director fue Luis Fernando Vidal Mendoza. Ambos provenían de la especialidad de Literatura y eran grandes amigos que establecieron una continuidad beneficiosa para la Escuela.

César Valenzuela, Luis Fernando Vidal, Esther Castañeda, Isabel Mármol y Miguel A. Rodríguez. Instituto Porras, 1974
Luis Fernando Vidal y Esther Castañeda desde jóvenes se dedicaron a la investigación. Estudiaron en la Facultad de Educación y luego dedicaron su vida a la literatura. Ambos fueron maestros de las primeras promociones de bibliotecarios en San Marcos. Sustentaron las asignaturas de Metodología del trabajo intelectual, primero en el Programa Académico de Bibliotecología y Ciencias de la Información (258), y luego del retorno al sistema de Facultades, en la Escuela Académico Profesional de Bibliotecología y Ciencias de la Información.
Cuando Luis Fernando Vidal deja el cargo, Esther es designada Directora de la Escuela y Coordinadora del Departamento Académico de Bibliotecología. Esto ocurre el 8 de enero de 1987.
II
El segundo recuerdo es el del I Curso de Actualización en Bibliotecología y Ciencias de la Información realizado entre el 9 y el 20 de febrero de 1987 en el local de una ONG fuera de la Ciudad Universitaria. Me veo haciendo uso de la palabra junto a Esther al inicio de la sesión del 13 de febrero denunciando el allanamiento y la destrucciòn de ambientes administrativos, laboratorios y del mismo CEBCI por la intervención policial a la universidad. Con lo recaudado por el curso se compraron pizarras acrílicas, pero no teníamos aulas donde colocarlas.
III
Un tercer recuerdo es asociado a la toma de la Facultad de Letras por parte de los alumnos de Bibliotecología para conseguir que la Facultad de Ciencias Sociales dejara de dilatar su traslado a su pabellón recientemente construido. En este periodo que abarcó desde setiembre de 1987 a febrero de 1988, recuerdo a Esther peleando por la Escuela e inaugurando al final el ambiente que albergaría a la biblioteca especializada de Bibliotecología en la Ciudad Universitaria.
La Escuela de Bibliotecología tenía más carencias que otras especialidades. Sin docentes de la especialidad nombrados, sin ambientes propios, con la biblioteca de la Escuela en la Casona del Parque Universitario, organizamos una toma de local para conseguir ambientes para nuestro desarrollo.
La toma se efectuó el 7 de setiembre de 1987 y esa tarde Esther preguntó: “¿y yo que hago?” “Vaya a su casa profesora, no se preocupe, mañana no aparezca por la universidad”

Acta de acuerdos conjuntos de estudiantes de Letras y CCSS tras la toma de local del 7 setiembre 1987
Uno de esos días posteriores a la toma, firmada el acta de compromiso, me encuentro con el Decano de Sociales en el patio de Letras, vamos conversando a su oficina y al momento de introducir la llave en la cerradura ésta no funciona. Observo curioso y pregunto ¿qué pasa?, sin mediar respuesta el decano de Sociales, cuyo nombre he olvidado, con el rostro desencajado se dirige al decanato de Letras, minutos después Esther cruza los pasillos en dirección a la oficina del Decano, luego de un buen rato sale y la veo extraña, alterada, alborotada, una imagen contraria a la habitualmente calma y serena Esther. Me cuenta que había discutido con el decano de Sociales, que habían levantado la voz, que estaba exigiendo mi expulsión, que me acusaba de haber forzado la chapa de su oficina, que estaba descontrolado y ante sus gritos ella también había gritado.
¡Grande Esther!
IV
Otro recuerdo, más feliz, es el del resultado de un proceso tan anhelado, como el trabajo de jurado calificador del concurso de plazas docentes para conformar el Departamento Académico de Bibliotecología culminado el 24 de octubre de 1988 con la entrega del acta final designando a los docentes ganadores del concurso, entre quienes se encontraban Flora Miyagui, Ana María Talavera, Erlinda Chávez, Marco Aurelio Zevallos y Nelly MacKee de Maurial.

UNMSM - Facultad de Letras y Ciencias Humanas década 1980
V
Luego, un recuerdo más reciente pero por las circunstancias, menos preciso. A fines de 1989 se realizan elecciones en San Marcos y Esther es miembro del comité electoral de los docentes mientras me toca el mismo encargo a nivel estudiantil. Culminada la intensa jornada nos encontramos en un ambiente de Ciencias, entrada la noche, rodeados de seguridad, abrazando nuestras respectivas actas, esperando que lleguen los resultados de algunas facultades que demoran, entre ellas las de Derecho para iniciar el conteo final… Entonces todos escuchamos el traqueteo característico de disparos de metralla… Dicen que el MRTA está atacando el pabellón de Derecho… Subimos agachados y permanecemos así dentro del ómnibus de la universidad que sale disparado rumbo al local del rectorado en la Av. República de Chile. ¡Cuídate Esther!
VI
Finalmente, una llamada de Esther a mi casa, una solicitud que me genera rabia, me pide un esfuerzo memorístico para determinar las fechas en que ejerció la dirección de la Escuela de Bibliotecología, me cuenta que en San Marcos no le están considerando el cargo desempeñado en el monto de su pensión. No pido mayores explicaciones, la universidad es una mala madrastra, de las peores para pagar los servicios de sus mejores hijos. Me interno en los archivos de la Facultad de Letras, consigo los datos exactos, alguien me dice que no puedo sacar copias, que las actas son confidenciales, levanto la vista, miro fijamente a mi interlocutor y susurro: son para Esther Castañeda, no espero respuesta, salgo rumbo a la fotocopiadora.

La imagen corresponde a la sexagésima segunda sesión del Consejo de Facultad de Letras y Ciencias Humanas realizada el 9 de mayo de 1989.
VII
Una tarde, recordando a Luis Fernando Vidal, Esther me reclama: “he visto la ficha de autor de Fernando en la Biblioteca Nacional y no entiendo por qué no menciona que ha sido director de la Escuela de Bibliotecología ¿Acaso los bibliotecarios no saben?”
Avergonzado guardé prudente silencio.
Años después leería el poema de Esther titulado Ayer, del poemario Carnet, publicado el año 1996:
AYER
El pasado vuelve
cuando no se le arroja
como mierda

Esther Castañeda, Washington Delgado y José Watanabe