|
El escándalo de los Petroaudios en el Perú es un hecho que nos permite comprender el verdadero sentido de la frase tan usada en nuestra profesión: “información es poder”.
El empleo de información privilegiada obtenida con ilícitos empuja las ambiciones por poder político y poder económico; políticos y empresarios en búsqueda de ventajas competitivas configuran un escenario de concentración del poder que bien podría suscribir la famosa frase atribuida a Lenin y empleada también por Abimael Guzmán: “salvo el poder todo es ilusión”.
El periodista de investigación Gustavo Gorriti recibió el encargo de la editorial Planeta para investigar y publicar sobre el tema y sus aristas tan poco conocidas. El trabajo consiste en publicar una serie de entregas de la investigación sobre el escándalo que da título al libro: Petroaudios.
El libro se publicó en agosto del 2009.
Espías de información
El escándalo consiste en el destape de negociaciones encubiertas que sugieren corrupción para la adjudicación de lotes petroleros. El destape se da en base a la difusión de audios obtenidos por espías que interceptan conversaciones telefónicas y comunicaciones vía correo electrónico.
Gorriti deja en claro en las primeras líneas del libro que, desde la perspectiva del espía, el valor de la información es proporcional al número de sus poseedores. Mientras mayor valor se cree posea la información éste valor es asignado por una escasa oferta a una reducida clientela. Por el contrario, si todos poseen dicha información su valor de venta es reducido a cero.
El espionaje político al que nos habíamos acostumbrado durante la dictadura fujimorista muta del control de un Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) que centralizaba y autorizaba espionajes, a un escenario de espías sueltos en plaza buscando clientes para la información privilegiada obtenida por medios ilícitos. El mercado tenía, según Gorriti, el legado quizá involuntario de Montesinos: la puesta en valor de la intimidad vulnerada.
La electrónica posibilitó la presencia invisible y la asistencia a transacciones íntimas o confidenciales cuya revelación perjudicaría a sus protagonistas. Esa información aplicada a lo empresarial y lo político, podía llegar a tener gran poder y consecuentemente gran valor ( p. 19)
Mermeleros
La jerga, a veces, tiene la función de sintetizar una connotación que podría requerir mucho espacio de explicación.
En términos de jerga periodística, un mermelero es aquel que acepta sobornos para adecuar su accionar por encargo y en función de los intereses de quien le paga.
Gorriti plantea en el libro Petroaudios una nueva categoría de profesional al que denomina “híbrido”, que no es el mermelero descarado, sino aquel que privilegia el mostrar una imagen de periodista independiente y hace lo posible por no hacer evidente que actúa por sus facturaciones.
El escenario político económico en el Perú no es el mismo de la década de los 90 en el que el SIN compraba líneas editoriales de medios, Gorriti lo explica así:
Quizá no sea justo echarle la culpa de todo al SIN, pero en este proceso jugó un rol protagónico. La oleada masiva de dudosas concesiones y privatizaciones creó, en la gama informativa, nuevas categorías de empleo en las corporaciones: manejadores de imagen, estrategas de comunicación, relacionistas públicos (a veces igualmente privados), con varias especialidades. Una de las más cotizadas fue la prevención de ataques y denuncias en los medios; otra fue la creación de agenda informativa favorable. [p. 14-15]
La perspectiva de las Unidades de Información.
El acercamiento al escándalo de los Petroaudios tiene la perspectiva de la comparación del tipo de información que las unidades de información controlan y difunden y la correspondiente evaluación de fuentes de información empleadas para gestionar una unidad de información adscrita a empresas en ambientes altamente competitivos.
La información privilegiada puede generar enormes ganancias económicas. La información es privilegiada cuando se puede anticipar en base a ésta información un suceso extraordinario que afecte a las empresas listadas en la Bolsa de Valores, por ejemplo, tales como fusión de empresas, crisis financieras, innovaciones tecnológicas, etc. y que constituyan una ventaja desleal con respecto a otros inversionistas. Este uso indebido de información privilegiada se encuentra prohibido por ley.
Recientemente se ha conocido el caso de un gerente de cartera de un fondo de inversión de alto riesgo detenido en EEUU por usar información privilegiada. En la imagen se le aprecia esposado y escoltado por la policía de New York. http://www.chron.com/disp/story.mpl/sp/us/6671870.html
Este tipo de información privilegiada no se encuentra en las bibliotecas.
Las bibliotecas están conformadas por repositorios de documentos que se ubican en la contraparte del escenario planteado por el escándalo de los Petroaudios. La labor bibliotecaria trata de fomentar la transparencia informativa y la socialización de la información, conceptos que forman parte de la teoría de libre información, que constituye una expresión de los principios y valores del Estado liberal.
Siendo la biblioteca por naturaleza un espacio de facilitación y difusión de ideas y conocimiento, podemos concluir que las bibliotecas poseen y difunden información que ha perdido su carácter de privilegio para unos pocos y por lo tanto su valor económico requiere potenciación.
En base a la teoría del valor agregado se han desarrollado servicios de información que agregan valor transformando los datos sueltos e inconexos en información agregada y conocimiento e inteligencia en base al análisis de la información obtenida. A esto se le ha denominado información ambiental.
Fuentes de información ambiental.
Alfons Cornella (1994) presenta un modelo general de necesidades de información ambiental de una empresa, basado en un modelo originalmente ideado por Laudon y Laudon.
El libro de Cornella constituye ya un clásico en la gestión de recursos de información, y nos clarifica la importancia de elaborar mecanismos de seguimiento de fuentes de información externas a la empresa necesarias para analizar y llegar a la inteligencia para la toma de decisiones. Cornella es citado por la mayoría de estudiosos que desarrollan la inteligencia competitiva en las organizaciones.
La inteligencia competitiva es definida por Bernhardt (1994) como:
“un proceso analítico que transforma datos desagregados de los competidores, industria y mercado, hacia conocimientos aplicables a nivel estratégico, relacionados con las capacidades, intenciones, desempeño y posición de los competidores”
Pero toda definición tiene su acento, por lo que es necesario precisar las diferencias de acuerdo a las experiencias y las posibles confusiones con espionaje y ausencia de ética. Antonio Muñoz (2003) cita a Sawka en su definición de inteligencia competitiva:
“es un sistema de recogida legal y ético, y de análisis de la información de fuentes formales e informales para la toma de decisiones concerniente a estrategias de los competidores, tendencias de sectores emergentes, y amenazas potenciales.”
Información, empresas y competitividad
La novedad del escándalo de los Petroaudios no ha sido la denuncia de las actividades de interceptación telefónica, ni la presencia de políticos y miembros de las fuerzas armadas. La novedad lo constituye la privatización de actividades ilícitas de violación de las comunicaciones y el mercado empresarial de información privilegiada.
De acuerdo a Jáuregui Bereciartu (1989), en la práctica, la información, en lugar de un derecho, se constituye en un factor de poder a través de la mutua interrelación dialéctica entre el poder político y los medios de comunicación.
En una democracia imperfecta tenemos libertad de informar pero es cuestionable en la realidad nuestro derecho a la información.
Esfuerzos realizados en varios países con respecto a la transparencia de la información generada por organismos de carácter público originaron normas legales que en el Perú se expresa en la Ley 27806, Ley de Transparencia y Acceso a la Información pública.
Para garantizar la libertad de informar existe un requisito: que no exista censura previa, pero, para garantizar el derecho a la información se requiere una cultura opuesta a la cultura del secreto basada en una prensa libre, lo cual tiene que ver con la libertad de empresa pero que se complica con la existencia de consorcios que significan concentración de medios de información.
Esta misma concentración de medios ha sido facilitada por el desarrollo tecnológico y lo apreciamos también en la oferta de bases de datos comerciales que tiene gran concentración en la oferta por parte de poderosas editoriales y proveedores de información que monopolizan el sector.
El crecimiento de los flujos de información es una buena señal en cuanto significan mayores oportunidades de selección individual para informarse, pero la concentración de medios que obedecen a intereses particulares [léase pérdida de independencia y objetividad] y no sociales crean la sensación que nos informamos cuando en realidad nos informan de acuerdo y a conveniencia de esos intereses.
Jorge Bruce (2009) nos explica la forma como han actuado los medios de información frente al escándalo de los Petroaudios:
“Pero ya se ha visto cómo en esta época, a diferencia de los vladivideos que derribaron al régimen mafioso del fujimontesinismo, los involucrados saben neutralizar mejor el peligro. Antes se evitaba que saliera a la luz. Ahora cuentan con una red de magistrados, políticos y periodistas dedicados a desactivar bombas mediáticas.”
En este entorno se impone una pregunta lógica de rentabilidad empresarial: ¿qué hacemos en las empresas privadas organizando sistemas de información sofisticados en su implementación y costosos en su mantenimiento si es más práctico y redituable contratar a un ex alto ejecutivo de un organismo gubernamental con contactos que permitan obtener información privilegiada? O, cediendo a la tentación y traspasando toda barrera ética, comprar información ilícitamente obtenida sobre nuestra competencia a espías chuponeadores.
Felizmente aún nos escandalizamos y reaccionamos ante este tipo de acciones, sin dejar de reconocer que consultamos y evaluamos las fuentes de información con mayores criterios de rigurosidad.
El archivo Mitrokhin
En esta trama de espías, conspiraciones e información con inmenso valor económico y político recordamos la historia del archivero de la KGB Vasilii Nikitich Mitrokhin, encargado de procesar y custodiar documentos conteniendo información enviada por espías de la ex URSS que operaban en EEUU, Europa, Asia, Africa y Oceanía. Consciente del poder que tenía en sus manos sacaba en sus zapatos primero, luego en su chaqueta, documentos para realizar copias por varios años hasta que el régimen comunista terminó, llegando a reunir 25,000 páginas que vendió al MI6, servicio secreto británico, a cambio de asilo, una nueva identidad y asistencia económica para él y su familia.
La historia del “archivo Mitrokhin” se puede leer en:
Referencias
Bernhardt, D. (1994), “I want it fast, factual, actionable-Tailoring competitive intelligence to executives’needs”, Long Range Planning, Vol.27, No.1, p.13. Citado por Rodríguez Salvador, Marisela y Pere Escorsa Castells. De la información a la inteligencia tecnológica: un avance estratégico. Recuperado de: http://www.innred.net/iber/Eventos/1997/C97_13.htm [Visitado el 18/10/09]
Cornella, Alfons (1994) Los recursos de información: ventaja competitiva de las empresas. Madrid: McGraw-Hill, ESADE. 182 p. Serie McGraw-Hill de Management
Fernández, Rodrigo. Vasili Mitrojin, espía, ex jefe de los archivos de la KGB: Obituario. Recuperado de El País, 30 de enero de 2004.
Gorriti, Gustavo (2009). Petroaudios. Lima: Planeta. 125 p.
Jáuregui Bereciartu, Gurutz. (1989) “Medios de información y poder: el control de los flujos de información”. Reis: Revista española de investigaciones sociológicas, Nº 48, 1989 , p. 91-115 Recuperado de: http://www.reis.cis.es/REISWeb/PDF/REIS_048_06.pdf [Visitado el 16/10/09]
|